Una receta sencilla para transformar el arroz blanco de todos los días en una guarnición más aromática, suelta y sabrosa usando caldo casero, ajo, laurel y un breve rehogado previo
Una receta sencilla para transformar el arroz blanco de todos los días en una guarnición más aromática, suelta y sabrosa usando caldo casero, ajo, laurel y un breve rehogado previo. Foto: Istock
